El origen de la Galería de los Uffizi, uno de los museos más grandes del mundo, se remonta a 1560, cuando Cosme I de Médicis encargó a Giorgio Vasari un proyecto para la construcción de un gran edificio con dos alas, -sobre el río y casi en el aire-, destinado a albergar la oficinas administrativas y judiciarias (Uffizi) del Estado florentino. También se debe a Vasari la construcción, realizada cinco años después, de una galería sobrealzada que, pasando sobre el Puente Viejo y la iglesia de Santa Felícita, une los Uffizi con la nueva residencia de los Médicis de palacio Pitti y termina en los Jardines de Bóboli. El núcleo originario de la Galería fue creado por Francisco I, hijo de Cosme, quien, después de haber transformado la última planta de los Uffizi en un lugar donde poder pasear, con pinturas, estatuas y otras cosas preciadas, le encargó a Buontalenti la realización de una -tribuna- en la que se reunieron decoraciones y obras de arte.
Al mismo arquitecto se debe la construcción del teatro de los Médicis, realizado en 1586 en las actuales primera y segunda plantas del ala este del museo. Fernando I, hermano de Francisco, hizo transformar en 1589 la terraza situada cerca de la tribuna en un espacio cerrado que se convirtió en la Logia de las Cartas Geográficas. En el extremo de la otra ala de la Galería se creó un jardín colgante, creado sobre la logia realizada por Andrea Orcagna. Actualmente los Uffizi albergan un patrimonio artístico inmenso formado por miles de cuadros que abarcan desde la época medieval hasta la moderna, un gran número de esculturas antiguas, miniaturas y tapices. Es célebre la colección de autorretratos que se incrementa constantemente con el paso del tiempo, incluso mediante adquisiciones y donaciones de artistas contemporáneos, y a la que se añade otra importante colección, la del Gabinete de Dibujos y Grabados.