www.planetahuella.com
08/04/2026    

V.Cab.  43     
V.Cua.  101   
V.Gal.  306   
 Lugares con encanto
  Palenque 
      México
         ATRAS    SIGUIENTE               ÚLTIMO LUGAR ENVIADO          TODOS          AÑADIR LUGAR          MENU                      94     
   http://www.mexconnect.com



A 210 kilómetros de San Cristóbal de Las Casas, Palenque es una de las ciudades mayas mejores conservadas de México.
Palenque significa en lengua maya "rodeado de árboles", porque el sitio se encuentra en plena selva tropical, lo que le confiere un escondite excepcional.
Es al barón Jean-Frédéric Waldek, antiguo soldado de Napoleón, a quien se debe la fama de Palenque. El sitio fue señalado por numerosos viajeros en el curso del siglo XVIII, pero el barón austríaco permaneció allí durante dos años (1830-1832) e hizo conocer la ciudad maya al mundo con sus reproducciones de los frescos y los palacios de Palenque.
El sitio de Palenque estaba habitado antes del comienzo de nuestra era, pero conoció su apogeo al transcurrir el siglo VI. La importancia política de la ciudad no debía ser muy grande, a juzgar por el tamaño de sus edificios, relativamente pequeños en relación a los de Tikal o Copán.
Palenque fue muy marcada por el reinado del rey Pakal (615-702), de quien se encuentra su efigie en numerosas frescos, esculturas en estuco, y su tumba recientemente restaurada en la "Pirámide de las inscripciones".
Fue a fines del siglo X que la civilización de Palenque llegó a su fin, sin duda después de una invasión de los totonacas, quienes permanecieron un tiempo allí para luego abandonar la ciudad a la selva.
Palenque fue uno de los primeros emplazamientos del mundo maya en ser explorados: en 1786, el rey de España Carlos III —que se apasionó por las excavaciones de Pompeya cuando fue rey de Nápoles y de las dos Sicilias— encomienda a un aventurero, Antonio del Río, una expedición a Palenque. La expedición tiene lugar en 1787. Estos trabajos señalan el comienzo de unas prospecciones arqueológicas consagradas a las civilizaciones precolombinas, pero tropiezan con la incomprensión y sus resultados no se harán públicos hasta 1822.
A continuación, Carlos IV de España encomienda al «coronel» Guillaume Dupaix una expedición de exploración, con la colaboración del dibujante mexicano Luciano Castañeda. Los dos hombres visitan la ciudad en 1805-1806. Levantan planos de una serie de bajorrelieves hechos en caliza y estuco. Este material se mostrará en París en 1834 bajo el título «Antigüedades mexicanas».
En 1872, Johan-Friedrich Waldeck se va a vivir a este emplazamiento. Buen dibujante —es alumno de David—, Waldeck levanta preciosos planos. Pero, al igual que sus predecesores Del Río y Dupaix, quema la vegetación para ver mejor las ruinas y causa daños irreparables al conjunto de la ornamentación policromada. Su obra se dará a conocer sólo cuarenta y cuatro años más tarde, en 1866.
Palenque saldrá verdaderamente del olvido gracias a dos americanos: el «periodista» John L. Stephens, acompañado por el brillante dibujante Frederick Catherwood. La precisión de los dibujos de Catherwood se debe a que trabajaba con la ayuda de una camera lucida, instrumento antepasado de la máquina fotográfica. Su libro Incidents of Travel in Central America, que aparece en Nueva York en 1842, tiene verdadero éxito. Ofrece una imagen romántica pero rigurosa de toda una serie de emplazamientos mayas.
A continuación, en palenque se suceden las misiones científicas, dirigidas a recuperar y restaurar los principales edificios. Uno de los hallazgos más importantes de la arqueología precolombina, la cripta funeraria descubierta en 1952 por Alberto Ruz, revela no solamente un tesoro excepcional y unos rituales funerarios cruentos, sino que revoluciona muchos de los datos relativos al conocimiento del pueblo más avanzado de Mesoamérica.
Gracias a sus templos y su cripta, y a una importante cantidad de inscripciones jeroglíficas, la ciudad ocupa un lugar eminente en la historia de la escritura maya. Toda esta cantidad de datos, que sólo recientemente los especialistas han conseguido dilucidar (v. A Forest of Kings de Linda Schele y David Friedel, 1990), permiten aclarar muchas de las cuestiones relativas a este centro clásico y a la génesis de sus monumentos.
En efecto, la cronología y el orden de sucesión de los soberanos y de las construcciones constituía un problema para los arqueólogos antes de que la lectura de los textos permitiera datar los períodos de construcción de este centro de culto.


05/06/2008 4:32:13   Enviado por:   ronnegrita


           



http://www.mexconnect.com


Nombre  
Password